sábado, 24 de diciembre de 2011

Solos en el circo, Corredor del Cursillo

CORREDOR DEL CURSILLO D 120 mts. IV / WI 2+ / M4


Este año había sido muy especial para nosotros tres, habíamos hecho cosas tanto en roca, nieve y hielo impensables algunos años atrás y para cerrar el año nos juntamos de nuevo. Debido a que en Guadarrama no había nada de nieve decidimos dirigirnos hacia Gredos, tampoco había mucha pero en sus orientaciones Norte aún quedaban líneas de nieve y hielo que mixteando un poco se podían sacar, así que nos dirigimos a una de ellas situada en el Cuchillar de Navajas.  Salimos a las 15:00 tras salir del curro y partimos hacia la Plataforma llegando a las 18:00, allí preparamos las mochilas y se nos echó la noche en la zona del Prado de las Pozas, zona en donde aún no había nieve.


Mientras ascendíamos a los Barrerones aún nos cruzamos con algunos montañeros procedentes del circo, mientras la nieve continuaba sin aparecer aún hasta llegar a los 2.000 metros donde algunos neveros de nieve dura aguantaban para el inicio del invierno que habíamos comenzado dos días atrás.


La noche era fabulosa, el termómetro se situaba sobre los 0º y el viento no hacía acto de presencia, por lo que la subida fue bastante buena. Pocos minutos antes de coronar los Barrerones los neveros eran contínuos y decidimos parar para ponernos los crampones y así evitar cualquier caída.


Coronamos dichos Barrerones y fuimos descendiendo hacia la laguna, tras unos 10 minutos las nieve desapareció y nos tuvimos que quitar los crampones para poder seguir, aunque alguna zona con hielo nos tuviera que tirar hacia las rocas de los laterales para continuar la progresión. Durante la bajada vimos una luz al fondo, en un primer momento pensábamos que era de alguien que había en el refugio, pero más adelante nos fuimos acercando a la luz que se trataba de  4 extremeños que nos daban el relevo para pasar una noche solos con el circo.
Descendimos hasta la laguna ya sin crampones y con mucho cuidado para evitar el hielo la bordeamos lateralmente ya que el hielo aún no tenía la suficiente consistencia para superarla por encima. Así llegamos a la zona del refugio en la que íbamos a montar la tienda, pero los colchones, la calidez y la mesa para la cena de la parte libre del refugio fué suficiente tentación como para estar con las apreturas de la tienda. Hace 365 días justo, dormimos en el mismo lugar y nuevamente solos.


La noche transcurrió tranquila, hasta que sobre la 01:00 unos golpes a la puerta nos alertaron de que alguien andaba por allí. Tras salir a abrir otras tres personas venían a dormir y la verdad que nos armaron nada de ruído ya que en 10 minutos estaban en los sacos.

24 de Diciembre

Queríamos llegar a cenar a Madrid con la familia, por ello la jornada de hoy tenía que ser muy pero que muy rápida y concisa. Nos levantamos a las 6:00 de la mañana, tras desayunar nos equipamos con los crampones y arnés de serie y salimos del refugio siguiendo la huella que supusimos que iba al Almanzor.
Como pensábamos fué así y fuímos bordeando rocas por derecha e izquierda hasta situarnos en un llano anterior a la Hoya Antón. Desde allí nos desviamos hacia la izquierda rumbo a la Hoya de Navajas y comenzamos a ganar altura por una pala de 30º, dicha pala nos llevó a un amplio corredor más inclinado de 40º por donde alguna que otra huella ascendía en dirección Sur.


Incluso tuvimos que sacar los piolet para progresar por la nieve dura y por una zona bastante bonita y con buena caída a derechas.


Poco a poco la pendiente aminoró y giramos un poco al Este, para terminar de montarnos en la zona de la Hoya de Navajas


LA claridad del  sol ya comenzaba a salir por donde siempre, por encima de los tres hermanitos, mientras intentábamos pasar una zona de grandes bloques que daba acceso a la hoya.


Observamos la Canal oculta a la izquierda y nos dirigimos hacia el corredor del cursillo para ver las condiciones en que se encontraba.


La verdad que la entrada estaba un poco pelada de nieve pero más arriba se veía que los resaltes tenían hielo así que decidimos probar. En lugar de entrar por la vía original que veíamos algo escasa de nieve decidimos subir algo más a la derecha en busca de una zona que nos permitiera volver más arriba a la canal principal.

CORREDOR DEL CURSILLO, D 120 mts. IV / WI2+ / M4, variante de entrada   


LARGO 1. 60 mts IV / WI3 / M4. Iniciamos el primer largo unos 10 metros, más a la derecha de la entrada original. Allí un primer paso con nieve acumulada muy blanda me hizo sudar un poco y pensar por un momento que la vía no estaba en condiciones. Tras salir de dicha zona fuí ascendiendo por un corredor de unos 55º bastante estrecho con nieve muy dura y perfecta hasta llegar a un primer resalte de un par de metros, el hielo era prácticamente nulo así que en mixto unos gancheos para superar el tramo (M4), el corredor iba ganando ambiente y tras otra decena de metros en ascenso por nieve dura un corto y nuevo resalte a 90º IV / 3, esta vez algo de hielo me ayudó a ganchear por arriba para salir un poco por roca por la parte izquierda del paso. Desde allí continué otra decena de metros por nieve hasta salir a una gran pared rocosa, intenté montar reunión pero desistí al no ver nada. Continué hacia la izquierda por un diedro evidente a 60º paralelo siempre a la gran pared de la derecha hasta que este se quedaba cegado por un bloque empotrado pelado de nieve. Desde allí realicé una travesía a izquierdas de 5 metros para llegar a avistar una buena zona de reunión, pero para llegar a ella tuve que superar dos pequeños nervios rocosos que me hicieron sudar tinta e incluso destrepar un metro para introducirme en un pequeño nicho cercano a la vía original situada 4 metros más alla.


Nos juntamos los tres en el incómodo nicho, había metido por lo menos 4 seguros así que segura era, pero para juntarnos allí, hicimos un twister vertical, tu pierna para allá, tu mano por aquí, tu linea por el otro lado, hay que me rozas con el crampón.

LARGO 2: 40 metros IV / WI2+. Desde la reunión hicimos unos 4 metros laterales y salimos al verdadero corredor del cursillo, muy encajonado y disfrutón continuamos por sus estrechamientos.


Proseguimos por el corredor de unos 50º a 60º, algunos resaltes de hielo nos lo ponían interesante y progresamos con rapidez, 


hasta llegar a  un nuevo resalte más continuado, tan continuado como que eran 6 metros seguidos de hielo, estábamos en la cascada, zona más comprometida supuestamente, la aseguramos perfectamente en la pared de la izquierda metiendo de todo y por un último tramo de hielo  de 2 metros a 80º que nos costó sudar un poquito más pero con nieve muy buena en su salida.


Tras la cascada, un pequeño rellano y un amplio espacio de 6 metros de ancho nos permitió estar más cómodos para montar el último largo y salir del bonito corredor.



LARGO 3; 30 metros 50º / M4. Para este último largo el hielo ya era historia, en un primer momento pensamos en hacer una travesía a derechas para salir por unos neveros, pero verticalmente hacia arriba había un tramo mixto bastante apetecible así que probamos.
Se metió primero Juanjo, ascendió unos metros por terreno mixto y después en una travesía ascendente a derechas fué superando una estrecha respisa tumbada.



Javi fué el siguiente en realizarla, observando que había algún clavo entre los friends que habíamos metido


Tras superar la diagonal de roca, salimos a una pala de nieve más blanda por donde ascendimos tranquilamente a la salida del corredor y a sentir los rayos del sol por fin


La Vega del Tiétar y los Montes de Toledo a nuestros pies, mientras aprovechamos para descansar unos minutos  

y sacar una botellita de cava que Javi guardaba en la mochila y unos gorros de papa noel. 


Desde la salida del corredor coronamos una cota de casi 2.500 metros del cuchillar de Navajas y descendimos entre bloques y nieve al Collado del Casquerazo, más conocida como Portilla de los Machos.


Desde allí ya avistamos la laguna y el refugio, hacia donde nos dirigimos observando los tres hermanitos y la preciosidad de la zona en invierno.


A buena hora llegamos al refugio, recogimos las cosas de la parte libre y tras comer algo partimos por el camino nuevamente bordeando la laguna y ascendiendo los sufridos barrerones de vuelta.


Y así poder llegar al coche sobre las 15:00 para cenar con la family.

viernes, 9 de diciembre de 2011

VIGNEMALE parte 3, Pitón Carré y descenso por Gaube

Nos levantamos el tercer día de actividad, aunque las previsiones eran peores para este día, el cielo estaba igual que la jornada anterior, habían descendido 5 milibares durante la tarde noche y el presunto frente no terminaba de llegar, -veremos por la tarde-.
Nos levantamos con la idea de subir a los 3 tresmiles restantes que nos faltaban de la corona  del glaciar de Ossue y de descender lo máximo posible según estuviera la meteorología por la tarde, para quedarnos en el Refugio de Oulettes de Gaube o incluso descender a Pont de Espagne a los coches.
Con la pertinente meada matinal un incendio nos sorprendió sobre los tresmiles fronterizos, el sol quería salir entre las nubes y teñía de tonos violetas, rojizos y púrpuras todo el horizonte, sin duda un espectáculo sin igual, vivido casi a 3000 metros.


Tras desayunar pronto partimos hacia arriba, bueno mejor dicho hacia abajo ya que debíamos de llevar la misma ruta que el día anterior y compartir unas 2 horas por el mismo itinerario. Así partimos descendiendo del refugio para bordear la arista del Petit Vignemale e introducirnos en las morrenas del Glaciar de Ossue. Una vez allí y siguiendo la buena huella de los madrileños que trazaba zetas milimétricas fuimos ganando altura todos en fila a un ritmo medio pero continuo.


Que nos depositó en menos de dos horas en el "plateau" superior del glaciar con los tres objetivos del día a la vista.


Con los tres objetivos situados a la derecha del glaciar ( Pitón Carré, Punta Chausenque y Espalda de Chausenque ), nos dirigimos al más lejano de ellos el Pitón Carré, más concretamente hasta su base muy muy cerca de la salida de la gran "Colour de Gaube".
Desde su base  y con tan solo 80 metros de desnivel por delante, trazamos unas zetas en su pala Sur para llegar a la afilada arista de nieve de la cumbre.


Desde donde las vistas hacia el Pique Longe del Vignemale eran alucinantes, ya por no mencionar la visual de la "coulour de Gaube".


Esperamos a todo el grupo e hicimos unas cuantas fotos con los 8 integrantes antes de poner los ojos en el siguiente objetivo, la Punta de Chausenque, éste algo más complicado por sus dos afiladas aristas Este-Oeste.


Tan sólo 4 decidimos subir a la Punta, para ello empleamos su arista Oeste; descendimos al collado que separa el Pitón Carré con la Punta Chausenque y desde allí fuimos ascendiendo por el borde de su aéreo filo hasta llegar a una corta faja de roca, donde tuvimos que negociar un poco el paso con las puntas de los crampones chirriando.


Sin problemas salimos a la arista final, de nuevo con nieve virgen y por donde fuimos progresando alucinando con los patios para llegar al segundo objetivo de la jornada, la Punta Chausenque.


Un minuto de fotos y nos pusimos a descender de la cumbre por una nueva afilada arista de nieve, donde la nieve que íbamos abriendo caía hacia ambas vertientes. 


Algunos obstáculos de roca nos sirvieron más bien como seguros estables que como problemas a resolver, y así llegamos junto al resto de compañeros al ridículo collado que separa los dos Chausenques.


La espalda de Chausenque fue más que un mero trámite y otro tresmil para apuntar, por una pala fácil y sin apenas inclinación, con una independencia de escasos 10 metros respecto a su hermana mayor. Desde la cumbre en lugar del volver al collado, decidimos bajar hacia el Glaciar de Ossue, trazando algunas zetas por nieve muy dura y cambiando de pierna de apoyo cada pocos metros para sin muchos problemas llegar al glaciar y emprender el descenso hacia el refugio con las vistas puestas en el fabuloso Valle de Ossue que lleva a Gavarnie.


Siempre recordaremos la "jodida" subida al Refugio de Baysellance, cuando has terminado de subir montañas y tras bordear el espolón del Petit Vignemale justo de fuerzas, aún te separan casi 150 metros de desnivel hasta el refugio en los que echas el resto con las sudadas del mediodía y una meteorología ni que contratada a propósito.


Llegamos al refugio un poco justos de tiempo para llegar a los coches, pero como primaba más una buena ducha que una nueva pernocta en refugio, optamos por rehacer las mochilas y partir, no sin antes comer, descansar y disfrutar de unas vistas que se nos quedarán grabadas en la retina por mucho tiempo (y a mí en la frente).


En una hora lo teníamos preparado todo y habíamos repuesto fuerzas, así partimos del Refugio de Baysellance hacia la Hourquette de Ossue, lo que iba a ser la última subida de la jornada, la verdad que aunque llevábamos más peso en la mochila fue agradable ya que la sombra del Petit Vignemale nos refrescó un poco el cuerpo que nos había calentado el sol de Diciembre.


Pasamos el collado hacia la vertiente de Gaube, aún tuvimos que sacar los piolet para descender varias placas de hielo y plantarnos en la ladera de Hourquettes, por donde ya sí descender tranquilamente hacia el Refugio de Oulettes de Gaube. 


Dicho refugio podía ser nuestro hogar durante la noche, pero aún teníamos algo más de dos horas de luz y pensamos que podíamos llegar a los coches. Así que partimos de Oulettes despidiéndonos de la Norte del Vignemale, más bien la dijimos hasta el verano, ya que su Norte clásica la apuntamos en el cuaderno para el futuro verano.


Desde el refugio, descendimos por la senda helada, yo personalmente fui a ver un poco el lugar del piñazo, más bien para analizar el accidente que para despedirme de él. "Cuanto más fácil es el paso más bajamos la guardia".


Tras media hora de marcha realizamos una parada para quitarnos por fin las botas y ponernos las zapatillas con las que descender el tramo restante de cerca de dos horas. Entre risas disfrutamos de una amena bajada que nos llevó hasta el Lac de Gaube, zona donde nos reagrupamos y sacamos los frontales para afrontar los últimos 45 minutos de descenso ya de noche.


Para este último tramo empleamos el camino de la izquierda del torrente (según dirección de subida) , algo más directo que la pista y entre pinos, que aunque nos despistaron en alguna ocasión nos fueron llevando por algún tramo aún helado a las edificaciones de Pont de Espagne, a los coches y desde allí a Cauterets.



En Cauterets tras alojarnos en un apartamento, y una cena estupenda con un poquito de "canard" y buen vino, terminamos la jornada con el clásico en las pantallas del hall junto a algunos chavales de fin de curso.

VIGNEMALE parte 2, Pique Longe

Tras una agradable noche con más calor de lo pensado nos levantamos en Baysellance, no madrugamos mucho y dejamos que otros nos abrieran la huella hacia el Pique Longe. El cielo estaba un tanto encapotado pero las nubes eran altas y no iban a molestar mucho por el momento. Además la temperatura era muy agradable para la época del año en la que nos encontrábamos no bajando de 0º a 2700 metros.

Con las primeras luces del día partimos del refugio en dirección hacia el Barranco de Ossue, el sol parecía que quería salir por la zona de Monte Perdido y las caras Norte del Taillón, Astazous, Cilindro y demás picos fronterizos. Perdimos unos 150 metros de desnivel por nieve dura y bordeamos la Arista descente del Petit Vignemale para comenzar a avistar la depresión que forma y ha formado el Glaciar de Ossue.


Tras bordear la arista por los restos de camino en la nieve helada, perdimos un poco más de altura para situarnos en la depresión que el glaciar a comido al macizo del Vignemale y comenzamos a ganar altura rumbo al glaciar

 El sol comenzaba a subir y dejaba pasar algunos rayos de luz entre las nubes, mientras observábamos hacia atrás todo el Valle de Ossue con el Embalse en el fondo del mismo.



Fuimos ganando altura progresivamente buscando las depresiones de las morrenas, dejando de lado el camino de verano y pasando de las grietas no visibles del glaciar para llegar a superar casi los 2850 metros, cota en la que supuestamente caminábamos por terreno glaciar.


De las grietas y el hielo ni rastro, y lo que si comenzamos a divisar fue nuestro primer objetivo y principal del viaje, el Pique Longe de Vignemale. Hacia su base nos dirigimos por la parte alta del glaciar, más llana y que forma un plató bastante curioso. Tras llegar a su base divisamos que descendían un par de grupos y que comenzaba a caer bastante piedra, así que continuamos un centenar de metros más arriba del glaciar para iniciar el ascenso por un corredor menos transitado y donde no había gente.


Cada uno tiramos un poco a nuestro ritmo por la pala de 40º, eso sí siempre ayudando a "las chicas" que iban un poco más limitadas y despacio, pero que poco a poco superaron el tramo más complicado.


Tras el corredor de 80 metros a 40º con la nieve muy dura y alguna que otra placa de hielo salimos a la arista cimera, desde allí tan sólo nos quedaba caminar algunos metros hasta llegar al vértice donde disfrutamos del momento, del día y de la compañía.

video


Tras las pertinentes fotos no tardamos mucho en bajar, por lo menos en iniciar el descenso ya que montamos 3 largos de cuerda para que las chicas descendieran más seguras hasta la base del corredor y glaciar, donde los compañeros comieron apaciblemente.


Tras comer algo y descansar en pleno glaciar teníamos más ganas de marcha, así que hicimos dos grupos: el de "women on top" se dirigió hacia la Cerbillona y "los chicos" para la Clot de la Hount. Nosotros subimos directamente por un corredor situado entre el Pique Longe y la Clot de una inclinación de 45º.


Metros antes de llegar al collado, divisamos un pequeño hombro de nieve con una inclinación de 50º y hacia allí nos dirigimos montándonos en la pala cimera del pico, no sin antes tirar bastane nieve blanda hacia abajo.




Tras la última pala sólo nos restaban pocos metros para llegar a la cima del segundo tresmil de la jornada por una vía bastante curiosa en invierno. Allí nuevas fotos con el Vignemale de fondo.


Ahora venía la parte más entrenida de la jornada; la arista Sur de la Clot desde la cumbre se veía bastante afilada y nos pusimos a descender por ella. ¡qué gustazo descender por una arista así de nieve virgen con el viento soplándote! Pocas cosas dan una sensación tan salvaje. El inicio era fácil pero más allá de 50 metros la cosa se ponía curiosa, el track original de verano desciende al glaciar y bordea el tramo medio de cresta bajo las cuevas Russell,  -por algo será-.


La arista se afilaba un poco más, y varios pasos de roca ponían la pimienta a la arista, teniendo que descender con mucho cuidad, incluso llegamos a unas huellas de alguien que se había propuesto subir a la Clot de la Hount quedándose en el intento y dándose la vuelta por la arista al ver tal maravilla.


Por fin llegamos al Collado de la Cerbillona, justo en el instante que las chicas descendían hacia el Este al Pico Central. Después de la arista pasada, la arista Norte de la Cerbillona, no era nada y simplemente subimos por unas palas de nieve de forma muy bonita y similares a las dunas del desierto.


Tras pasar por la cumbre de nuestro 3er tresmil de la jornada, seguimos los pasos de las chicas y continuamos hacia el Este hacia el Pico Central, comenzando a observar los primeros precipicios hacia el Circo de Labaza y la salida del corredor de la Moscowa por donde salían 3 madrileños más.


Nuevamente en la cumbre del Pico Central nos juntamos los 8 integrantes del grupo y alguno más del grupo de los madrileños, y tras charlar un poco volvimos a separarnos equitativamente; 4 hacia el glaciar y el refugio y otros 4 nos dirigimos hacia el último tresmil de la jornada el Montferrat. Éste último estaba más lejos y para llegar a él, la cresta de la parte alta de la Marmolera del Circo de Labaza nos iba a suponer un buen obstáculo.


En un principio fuimos por la arista, pero cuando esta estaba bastante afilada, decidimos continuar por el lateral de la misma, algunos metros por debajo hacia la vertiente de Ossue, pasando así la zona más comprometida y llegando al collado divisorio del Pico Central y el Montferrat. Desde allí divisamos 2 cumbres y para llegar a ellas una especie de escalón rocoso (apodado como escalón Hillary por nosotros) y no sabíamos cual de ellas era la verdadera cumbre del Montferrat, . Primeramente seguimos unas huellas de unos vascos que habían subido a primera hora y pronto en el escalón vimos que se habían dado la vuelta, así que decidimos jugar nosotros.
Con las manos y piolet por encima del filo rocoso y del "verglas" y los pies buscando repisas superamos el afilado tramo inicial, éste nos llevó a una muesca en la roca donde salía un profundo y estrecho corredor hacia el Sur. Pasamos la zona y ascendimos por un tramo de hielo a 50º para salir a la cumbre de la primera de las cimas.


Como no sabíamos si era la cumbre principal (tras mirar posteriormente el gps si lo era), decidimos continuar a la contigua por un destrepe potente y una posterior arista que finalizaba en pala y en la cumbre anexa. Donde paramos por unos minutos para poner fin a las cumbres de tresmil metros (5 por hoy).


Para descender en un principio pensamos en bajar por la arista Este del Montferrat que nos llevaba más abajo del glaciar, pero desde arriba no parecía muy recomendable, así que deshicimos nuestros pasos y volvimos por el paso de roca para llegar al collado entre cumbres y descender por las palas hacia el Glaciar de Ossoue.


Durante el descenso el cuerpo ya pedía comida en una jornada que se alargó hasta las 8 horas y media y con unos 1300 metros de desnivel. Por fin nos juntamos en el refugio con nuestros compañeros para pasar una tarde noche amena y disfrutona cada uno con sus bonitas rarezas.



HAY CRÓNICA DE LA JORNADA ANTERIOR Y POSTERIOR.